TEMA 6 PROCTOLOGÍA EN URGENCIAS
Las hemorroides no son las varices de las venas rectales como tradicionalmente se han considerado. Son el prolapso de las estructuras vasculoelásticas que almohadillan el canal anal y que actúan de forma fisiológica para asegurar su cierre más efectivo . Están constituidas por arteriolas y venas con comunicaciones arteriovenosas, músculo liso y tejido conectivo, existen de forma fisiológica ya desde la época embrionaria, y se denominan "cojincillos anales". Clásicamente se sitúan en tres áreas constantes: lateral izquierda, anterolateral y posterolateral derecha, es decir a la 3, 7 y 11 horarias en posición
de litotomía. Su
deslizamiento provoca el engrosamiento, el prolapso y en ocasiones el sangrado.
Sólo hablaremos de patología hemorroidal
cuando éstas causen síntomas.
Clasificación:
Externas : Son
aquellas que se sitúan en el tercio inferior del ano, por debajo de la línea
dentada , recubiertas de piel normal ( epitelio escamoso ) .
Internas : Son
aquellas que se sitúan en los dos tercios superiores del conducto anal,
recubiertas por mucosa ( epitelio cilíndrico ). Se dividen a su vez en cuatro
grados:
Grado 2°: Se
exteriorizan sólo durante la evacuación pero se reducen de forma
espontánea.
Grado 3°: Se
exteriorizan de forma espontánea o durante la defecación y requieren la
reducción manual.
Grado 4°: Se
encuentran prolapsadas de forma permanente y no se pueden reducir
manualmente.
Crisis
hemorroidales: La sintomatología aguda se debe sobre todo a la trombosis de los
paquetes hemorroidales. Podemos distinguir la trombosis hemorroidal externa y
el prolapso hemorroidal trombosado.
Trombosis
hemorroidal externa: Zona violácea e indurada en el margen anal muy dolorosa al
tacto, debida a la existencia de coágulos intravasculares a nivel del plexo
hemorroidal externo.
Suele ser una
complicación de las grandes hemorroides prolapsadas que se produce al ser
pellizcadas por los músculos esfinterianos, de manera que se produce congestión
y trombosis. Esto provoca que la hemorroide se vuelva dura , dolorosa e
irreductible, con considerable edema
perianal en la piel y tejidos subcutáneos.
Prolapso
hemorroidal trombosado: Trombosis a nivel de los vasos de las hemorroides
internas de tercer o cuarto grado, que se prolapsan y se hacen irreductibles debido al edema . En su
evolución puede tener lugar la ulceración y la necrosis.
Tratamiento:
Conservador:
Evitar
estreñimiento: Dieta rica en fibra unido a la ingesta de abundante líquido,
restricción de alimentos y bebidas irritantes para el recto y el canal anal .
En aquellos casos de grado I y II con escasa sintomatología y en los que con
las medidas higiénico-dietéticas no se consigan unas deposiciones adecuadas se
pueden indicar laxantes del tipo formadores de bolo.
Cremas y pomadas
antiinflamatorias: En los casos de crisis aguda , destinadas a reducir el edema
y la inflamación, no sirven para tratar
el prolapso ni la rectorragia. Sólo se deben utilizar durante un periodo corto
de tiempo ( 7 días ) , ya que su uso prolongado puede provocar una dermatitis
que puede llegar a la atrofia cutánea con un prurito rebelde al tratamiento por
la acción de los corticoides que suelen llevar en su composición.
Baños de asiento
con agua templada. El agua no debe estar fría porque aunque produce un efecto
anestésico, provoca también un espasmo del esfínter anal que posteriormente
exacerba la clínica.
Fármacos
venotónicos (fracción flevonoide micronizada con 90% de diosmina y 10% de
hesperidina): Actúan inhibiendo algunos de los mecanismos de la respuesta
inflamatoria, manteniendo la integridad del endotelio, aumentando el tono
venoso y reduciendo el edema, sobre todo en hemorroides grado I y II, en
episodios agudos . Contraindicados en el embarazo.
Otras posibilidades
terapéuticas:
• Inyecciones
esclerosantes.
• Ligaduras con
cintas de goma.
• Dilatación
manual.
• Criocirugía
• Coagulación por
rayos infrarrojos.
• Tratamiento
quirúrgico: Hemorroidectomía ( Sólo indicado en un 5-10% de los casos )
Indicaciones:
Hemorroides
sintomáticas de tercer y cuarto grado.
Alteraciones de la
arquitectura anorrectal.
Fracaso del
tratamiento conservador.
Casos complicados
con otras patologías como la fisura anal, fístulas, etc.
Algoritmo de
tratamiento:
Fisura anal
Se trata de una
lesión cuyo probable origen es un traumatismo agudo del canal anal durante la
defecación. Con mayor frecuencia se originan en el rafe posterior, debido a que
el espacio subendotelial y el esfínter anal están poco vascularizados en esta
región.
Es un problema
bastante frecuente que, en la mayoría de los casos, no reviste gravedad y
produce importantes molestias en los pacientes, como dolor, escozor y
rectorragia (principalmente manchado del papel higiénico).
Un elevado
porcentaje de fisuras anales agudas se curan espontáneamente, aunque en
ocasiones se convierten en crónicas. Esta evolución a la cronicidad podría
deberse a la hipertonía del esfínter y a la isquemia local. La mayoría de los
pacientes acude a consulta cuando ya presentan una fisura anal crónica (de
duración entre 4 y 8 semanas), la cual puede acompañarse de los siguientes
signos: presencia de hemorroide centinela, hipertrofia de la papila anal,
exposición del esfínter anal interno en el suelo de la fisura, induración de
los bordes de la fisura e induración del esfínter anal.
La presencia de
fisuras múltiples y en otras localizaciones debe hacernos sospechar la posible
existencia de otras enfermedades, entre ellas la enfermedad de Crohn, la
colitis ulcerosa, la tuberculosis, la sífilis y la infección por el virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH). El carcinoma escamoso anal debe sospecharse
especialmente en las fi suras que se presentan como úlceras profundas.
Tratamiento:
Medidas
higienicodietéticas:
Prevención del
estreñimiento ( dieta rica en fibras )
Baños de asiento
con agua templada o caliente tras la defecación
Lavados con jabones
neutros
Analgésicos y
antiinflamatorios (corticoides y
anestésicos
tópicos).
Tratamiento
farmacológico dirigido a disminuir la hipertonía del esfínter anal (nitroglicerina, toxina botulínica,
diltiazem, etc.) al producir una relajación del esfínter durante el tiempo
necesario para la cicatrización de las fisuras. Los nitratos tópicos, la toxina
botulínica y los antagonistas del calcio no tienen indicación registrada en
nuestro país para el tratamiento de las fisuras anales.
Tratamiento quirúrgico:
El objetivo del tratamiento quirúrgico es disminuir la hipertonía
del esfínter anal
y, por tanto, la isquemia local que perpetúa la fisura. Con el tratamiento
quirúrgico se consigue un alivio inmediato, al contrario que con el
farmacológico.
La técnica
quirúrgica más empleada es la esfinterotomía.
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